¿Qué vas a cambiar para hacer realidad tus buenos propósitos?

Por Almudena Lobato.

¿Qué vas a cambiar para hacer realidad tus buenos propósitos?

 

«La mejor manera de alcanzar algo,

es dejar de hablar de ello

y empezar a hacerlo».

Anónimo.

 

Yo empiezo el año dos veces, una en septiembre y otra en enero. Para mí, son dos momentos claves de reflexión y de acción. Siempre he pensado que tan importante es marcar objetivos como revisarlos (¿siguen siendo válidos?) y hacer seguimiento de las estrategias que estoy utilizando para su consecución (¿me están permitiendo acercarme a mis metas o no?).

Recuerda (me recuerdo):

Sin metas, vamos por la vida como pollos descabezados.

Sin convertirlas en objetivos, tenemos mil caminos por delante.

Sin definir una estrategia, nos sentimos perdidos.

Sin revisar y hacer seguimiento, vamos completamente ciegos.

¿Qué son los buenos propósitos?

A menudo, los buenos propósitos son aquellos propósitos que deseamos alcanzar desde hace mucho, mucho, tiempo… y que tras intentarlos durante un breve periodo de tiempo, vuelven a convertirse en propósitos pendientes para una mejor ocasión.

Otras veces son los eternos buenos propósitos, esos que estamos seguros que si hiciéramos mejorarían nuestra vida y, aunque los deseamos mucho, nos descubrimos una y otra vez volviendo pronto a las andadas…

También son esos que empiezan por un “yo tendría que…” Palabras que encierran la “posibilidad” de acción, no su realización. Posibilidad es un deseo, es un me gustaría, no es un “voy a hacer”, no es una acción real. Y algo que a estas alturas sí tengo muy, pero que muy, claro, es que sólo con desear algo no es posible cambiarlo.

“Después de un punto viene un espacio

y después de un espacio …

¡Comienza otra historia!”.

Candiman.

De los deseos a los propósitos alcanzables

Sirve de poco hacer un listado de buenos propósitos, al menos por si mismo. Como primer paso puede servir para reflexionar y tomar conciencia sobre aquello que te gustaría cambiar, pero si se quedan dentro del listado con mucha probabilidad tendrán una “muerte prematura”. Así que, si sólo estás haciendo eso, no te lleves a engaños, no sirve para casi nada.

Una pregunta, ¿ese propósito es por ti, es para ti, o es para contentar a alguien?. La mejor forma de NO conseguir algo, es que te propongas hacer lo que debes hacer, lo que es mejor o lo que esperan de ti. Cambiar pequeñas cosas ya nos cuesta a todos, hacerlo sin tener motivos propios lo hace aún más complicado.

Antes de hacer tu lista, piensa, ¿qué deseo y es importante para mí?, ¿qué necesito para poder alcanzarlo?, ¿hay algo en mi forma de actuar que me lo esté dificultando?, ¿qué me ayudaría cambiar para conseguirlo?, ¿puedo hacerlo sólo o necesito ayuda?.

Si es importante para ti y le encuentras un sentido y utilidad para mejorar tu vida, si eres consciente de que conseguirlo implica cambiar aspectos de ti mismo y tener la determinación firme de hacer lo necesario, ese deseo cobrará el sentido de convertirse en un propósito con más más posibilidades de ser alcanzable.

Meta grande y alcanzable,

paso pequeño y seguro.

El camino de tu propósito

Hay dos preguntas que llegados aquí es conveniente que te formules:

  1. ¿Quieres hacerlo?. Si es importante pero no quieres hacer lo necesario, deja de engañarte. Si no quieres no podrás, raras veces ocurre de pronto un milagro o alguien que haga por ti lo que sólo puedes hacer tú. Si quieres conseguirlo ya y con el mínimo esfuerzo, no es necesario que sigas leyendo.
  2. ¿Puedes hacerlo?. Además de querer, ¿puedes hacerlo ahora?, ¿es el momento adecuado para ti?, ¿dispones de los medios y conocimientos necesarios para poder hacerlo?, ¿tienes las competencias y habilidades necesarias?, ¿puedes solo?, ¿necesitas ayuda para poder hacerlo?…

Si quieres pero no puedes ahora, trata de conocer los motivos para poder darles solución. Si necesitas unos conocimientos previos, fórmate. Si necesaitas desarrollar unas competencias o habilidades fundamentales, entrénate. Si necesitas otro momento familiar, personal… piensa si hay algo que puedas cambiar en este momento, por pequeño que sea, que te pueda acercar progresivamente a tu propósito. Si no puedes, no te quedes en un cero, haz lo mínimo que puedas para seguir avanzando ahora, comprométete y avanza paso a paso.

Ya te dije eso de que querer no siempre es poder. Hay que querer, hay que poder (aunque sea un poco) y hay que hacer (esto sin parar). Pero, ¿cómo vas a hacerlo?.

Definir el camino, la estrategia es fundamental. No vale cualquier camino. Comienza diseñando la meta (propósito), coloca los pasos necesarios para llegar (objetivos), decide cuando comienzas y cuándo te gustaría llegar. Te lo explico mejor en

Toca hacer

Para llegar, hay que poder, hay que querer y hay que hacer.

Respira, puedes, acepta las dificultades, aprende de ellas, sigue intentándolo. No dejes de nadar hasta alcanzar tu sueño.

Y mientras, revisa tu estrategia, redirecciona las veces que sea necesario, acompáñate muy bien, las personas que te rodean te ayudarán a crecer o a dudar, a avanzar o a retroceder, elige bien.

Acepta caerte como parte del camino y del aprendizaje necesario para llegar. ¿Y si me caigo?.

Céntrate en cada paso, pon el foco en él. Deja de mirar lo que te falta, valora tus avances, lo que estás haciendo.

Hacer, ayudarte cada día, animarte en los momentos grises, la actitud que te ayuda a levantarte, disfrutar del camino, crecer, mejorar… ese es tu mayor éxito.

Lo que haré en 2019…

Un saludo y buen camino,

Almudena Lobato.

 

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