¿Por qué el pensamiento positivo ni sirve ni ayuda?

¿Por qué el pensamiento positivo ni sirve ni ayuda?

Por Almudena Lobato.

La vida transcurre dos veces.

Una en la realidad

y otra en nuestra mente.

El pensamiento positivo vende la felicidad en pequeños tarros de frases bonitas.

Todos deseamos ser felices, sentirnos bien. En ocasiones nuestro deseo, lejos de impulsarnos se convierte en nuestra mayor vulnerabilidad, “Si lo deseo con mucha fuerza, se hará realidad”. Del deseo a la frustración sólo hay un paso.

Nos persiguen frases positivas por todas partes, en los azucarillos, en las agendas, en las tazas de café, en las redes sociales… un movimiento bajo el paraguas del pensamiento positivo que vende la felicidad en pequeños tarros de frases bonitas. Existe una cierta creencia de que si te repites frases positivas, puedes cambiar tus pensamientos y con ello tu destino. Lamento decirte que eso no es cierto, es bonito pero no es cierto, carece totalmente de cualquier tipo de evidencia científica y está dentro de lo que suele denominarse pensamiento mágico, “creer que por pensar algo, va a convertirse en realidad”.

Pensar en positivo por si mismo, ni sirve para uno mismo ni ayuda. La forma en la que pensamos es un paso más dentro de una ecuación mucho más compleja que nos permite generar cambios positivos en nuestra vida.

Las palabras no se las lleva el viento.

Pensamos a todas horas, sin parar, no dejamos de hablar con nosotros cada día, en cada momento, y eso determina muchos aspectos de nosotros como personas.

La forma en la que nos hablamos no es gratuita, influye mucho. La forma en la que nos hablamos nos da alas o nos tira al suelo. No son palabras lanzadas sin rumbo, van directamente a la conciencia que tenemos de nosotros mismos, se clavan en nuestro cerebro y se marcan en nuestro corazón.

Las palabras no se las lleva el viento,

las palabras se hacen profundas,

se quedan muy dentro.

De igual modo que somos conscientes del efecto que pueden producir nuestras palabras en los demás, a menudo no somos conscientes del efecto que producen en nosotros mismo. Esa mezcla de emociones y palabras, ese sentimiento nos permite sentirnos, reconocernos y mostrarnos ante los demás tal y como nos vemos. No somos como nos ven, nos ven como creemos que somos.

A veces, las palabras se tornan hirientes, centradas en los aspectos negativos, esconden todo lo bueno que atesoramos y que hay en nuestra vida. Lo reducen todo a algo que no nos gusta o que desearíamos que fuese diferente. Cuando lejos de ser a veces, se convierten en nuestra forma habitual de hablarnos, esas palabras lejos de ser opciones se interpretan como hechos, “No es que lo piense, es que es así”.

No somos como nos ven, nos ven como creemos que somos.

Pensamiento mágico, palabras vacías.

Sin duda, es innegable que es preferible decirse a uno mismo “hoy tendré un buen día” que “hoy voy a tener un día de mierda”. Pero, seamos sinceros, ¿quién fue capaz de hacer mejor un día sólo con pensarlo?. Cómo pensamos es importante, pero no lo es todo. Sin embargo, pensar por pensar de forma “positiva”, y a menudo poco realista o improbable, esperando un milagro o que de pronto todo cambie, no cambia nada.

El pensamiento positivo tipo “tú puedes con todo” es un pensamiento mágico, no es un pensamiento real, y lo que no es real no es creíble para nuestro cerebro, ni cambia ni transforma nada, son palabras vacías que repetimos como papagallos y que finalmente nos llenan de frustración al comprobar que todo sigue igual, mientras el mundo ante nuestros ojos nos sigue pareciendo de color rosa.

El pensamiento positivo como decoración en una taza o en una carpeta puede resultar hasta bonito, inspirador a veces, pero por si mismo no es suficiente para mejorar o cambiar nada. Frases del tipo, “Tú lo que tienes que hacer es animarte” o”sonríe más y estarás más feliz”, lejos de ayudar llenan de frustración e incomprensión a quien las reciben.

 

El pensamiento positivo ni sirve para uno mismo, ni ayuda a los demás.

Ajustar los pensamientos a la realidad y llevarlos a la acción.

Más que cambiar un pensamiento negativo por un pensamiento positivo, lo cual es simplificar excesivamente la ecuación, es necesario aprender a ajustar nuestros pensamientos a la realidad y acompañarlos de acción. Ni todo es negro, ni todo es rosa y, sobre todo, no hay cambio sólo por pensarlo. Son nuestros patrones de pensamientos, decisiones y acciones los que tenemos que revisar para empezar.

Algunos tips para ayudarte a ajustar tus pensamientos y llevarlos a la acción:

  • Hay otras formas de pensar. Tus pensamientos no son la realidad, son una interpretación de la realidad. Busca otras alternativas que te ayuden a explicar lo que sucede.
  • Cuestiona tus pensamientos. ¿Són útiles?, ¿te sirven o ayudan, o por el contrario te hacen daño?. Si crees que te hacen daño o que no te benefician te ayudaría trabajar los pensamientos y ajustarlos.
  • Ni positivo ni negativo, realista. Los pensamientos han de ser realistas, contemplar y aceptar lo negativo sin que te arrastre, y ahondar para encontrar lo positivo que sí existe, aunque ahora no lo veas.
  • Eres protagonista. La vida no simplemente sucede, la vives. Asume la responsabilidad y soluciona lo que depende de ti, si no sabes o no puedes apóyate en otros (sin depender de ellos o esperar que te lo solucionen) o pide ayuda profesional si es necesario.
  • Cuida de ti. No te faltes el respeto ni te hables como no le hablarías a alguien a quien quieres. Háblate con respeto, cariño y aprecio.
  • Piensa para buscar soluciones. Sal del bucle infinito de rondar ideas, márcate tiempos para pensar sobre lo que te preocupa y piensa qué puedes hacer y depende de ti para que eso sea diferente.
  • Toma decisiones. Pensar y pensar paraliza. Piensa lo necesario y justo para tomar decisiones que te permitan avanzar.
  • Pasa a la acción. Pensar sin hacer es improductivo, tedioso, frustrante. Si has tomado una decisión, llévala a cabo. Haz lo necesario para que tu situación mejore.

Cada trocito de nuestro pensamiento,

nos cuenta una nueva historia por hacer.

Un saludo y buen camino,

Almudena Lobato.

 

En este post hablo de patrones de pensamientos dentro de la normalidad. Hay patrones de pensamiento excesivamente rígidos que requieren de la ayuda profesional y especializada de un psicólogo. Si ese es tu caso no dudes en pedir ayuda profesional.

Te recomiendo que veas Conversando sobre Psicología con Teresa Falls, donde hablamos sobre Psicología Positiva y entre otras cuestiones muy interesantes, sobre el pensamiento positivo. Siempre es un privilegio poder conversar con profesionales como ella, llenas de conocimiento, humanidad, sensatez y ternura.

En Personas en Positivo queremos ayudarte. ¿Hablamos?.

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