Dibuja una sonrisa

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Sonreímos cuando estamos contentos, satisfechos y felices. En esos momentos la sonrisa se dibuja sola en nuestro rostro.

No es necesario que todo sea perfecto para sonreír. Hay estudios que demuestran que nuestro cuerpo reporta información a nuestro cerebro. Por ello, cuando dibujamos una sonrisa, nuestro cerebro emite señales de bienestar.

Realiza este pequeño ejercicio: cierra los ojos y dibuja una sonrisa en tu cara durante 30 segundos.

Este pequeño gesto hace que nuestro cerebro facilite la aparición de emociones positivas y de bienestar. Cada vez que sonríes tu cerebro sonríe.

En conclusión, sonríe cada día, sonríe sin un motivo, sonríe porque sí, sonríe a la vida, sonríe al momento que estás viviendo, sonríe a los demás.

Sonríe aunque no tengas ganas, sonríe aunque el día sea de color gris, sonríe incluso si lo ves negro. Sonríe si tropezaste y serás capaz de levantarte, sonríe al cambio y a la incertidumbre, sonríe porque ambos dan espacio a la oportunidad.

Sonríe al escalón que te permite subir la escalera, sonríe a tus miedos porque al superarlos te conviertes en un héroe, sonríe a tu imagen en el espejo porque es el mejor acompañante con el que caminar cada día.

Sonríe al silencio porque te permite descubrirte a ti mismo y escuchar tus deseos ¡Sonríe!