Cuando te veo brillar

El siguiente post, ha sido publicado originalmente en el Blog de Silvia Saucedo.

Muchas gracias por invitarme a tu casa Silvia.

Almudena Lobato.

 

“Hay dos maneras de difundir la felicidad,

ser la luz que brilla

o el espejo que la refleja”

Edith Wharton.

Te miro escondido, tras de ti… al menos tras ese tú que enseñas cada día. Ese tú pequeñito, ese tú que apenas enseña sus ojos tras ese muro que tú mismo has creado.

Hay muros y muros…

El muro más alto, el más fuerte, el que más engulle cuando te acercas a él, ese nace de ti. No hay mayor muro que aquel que te aleja de ti mismo, que aquel que te hace sentir pequeño.

Los otros muros, los que tienen forma de zancadilla, esos que te pone la vida y que a menudo te ponen otros (esos otros que tapan con sus dedos cualquier atisbo de luz que nazca de alguien diferente a sí mismo)… esos son como muros de arena a la orilla del mar, esos muros siempre terminan cayendo, esos muros caen cuando tú decides avanzar sin miedo.

Y los tuyos… los tuyos son tuyos, tan tuyos que sólo tú puedes decidir cuando derribarlos. Esos enormes muros que separan lo que muestras de lo que eres, lo que eres de lo que puedes ser.

Cuando te veo brillar…

Qué no te veas brillar no significa que yo no te vea, que los demás no te vean. Tenemos la mala costumbre, todos, de ser nuestros peores jueces. Tenemos la mala costumbre de escondernos detrás de nuestros miedos más intensos. Costumbres…

Por Almudena Lobato.

Puedes leer el post completo pinchando en la siguiente imagen:

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Un cordial saludo.

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