Comunicar: Menos ruido y más que palabras

“La forma en que nos comunicamos con otros y con nosotros mismos,

determina la calidad de nuestras vidas”

Anthony Robbins

Cuando te comunicas con otra persona compartes un trozo de ti mismo, cuando te comunicas bien además transformas un trozo del otro y lo movilizas, abriendo su mundo al tuyo. Una buena comunicación permite que te conozcan, te permite conocer mejor a los demás y ampliar tu visión y su visión del mundo.

Cómo hablas y cómo escuchas definen la persona que eres. Compartes mucho más de lo que crees, compartes mucho sobre de ti, incluso tus silencios hablan de ti. Tus dudas, tus certezas, tu tono, tu mirada, tu sonrisa, las palabras que escoges y las que te guardas, tus caricias, tus lágrimas, tus abrazos… todo ello es como una gran ventana hacia tu interior.

“Quien habla, siembra,

quien escucha, cosecha”

Alejandro Jodorowsky

Cuando te comunicas tocas el alma de otro, a veces suavemente como una brisa, otras veces de forma cálida como un beso, otras atropelladamente causando malestar… Nada de ti deja indiferente a otro. Procura que tu presencia sea mejor que tu ausencia.

Hay personas, muchas, quizás sea tu caso o te haya ocurrido en algún momento, que palidecen, necesitan respirar aire y tragar saliva cuando son conscientes de que van a hablar delante de otros. Hay quien se siente tan pequeño que siente como insignificante cada una de sus palabras para otro. Hay quien quiere hacerlo tan bien, tan bien, tan bien, ¡perfecto!, que no se da permiso para hacerlo bien y se tropieza con cada palabra y cada respiración. En estas situaciones escuchar tu ruido interior hace que dejes de escucharte a ti mismo.

“Lo perfecto es enemigo de lo bueno”

Voltaire

El miedo a hablar, o a escribir en un blog, es el miedo a mostrarte ante los demás, es el miedo a su opinión, es el miedo a no estar a la altura, es el miedo a ti mismo. Los demás en realidad no son más que un espejo de lo que tú sientes y piensas. Tu miedo es tuyo, tú lo creas, tú lo puedes diluir. Sólo en casos de elevada intensidad tu miedo requiere de ayuda psicológica.

Pautas para mejorar tu comunicación:

  • El mensaje eres tú: Date permiso para que otros te conozcan, date permiso para sacar lo mejor de ti. No tienes que decir lo que otros esperan oír, sé coherente contigo mismo.
  • Regalas lo mejor de ti: Da valor a aquello que compartes, no porque sea lo mejor, sino porque es tuyo.
  • Date permiso para no saber y hablar: Cuando das tu opinión no tienes que saber de todo, sólo das tu opinión y es tan válida como la de otro.
  • Lo que sabes vale: Si sabes mucho sobre algo y lo compartes, seguro que aportarás valor y sumarás con tus palabras. No es necesario que seas para ello un superexperto mundial.
  • Regala emoción: ¿cómo te gustaría que se sintiesen los demás al escucharte o  al leerte?. Conecta primero esa emoción en ti para poderla contagiar a los demás.
  • No consiste en que otros te aplaudan: Consiste en ser fiel a ti mismo.
  • No es un juicio: Nadie tiene interés en juzgarte, deja de juzgarte tú. ¿Y qué si no les gustas?, ¿acaso crees que es posible y necesario gustar a todos?. Deja de pensar en lo que pensarán los demás de ti y ocúpate más y mejor de lo que piensas tú sobre ti.
  • Valora a los demás: Aquello que des es más probable que sea lo que recibas. Da valor y respeto a los demás para establecer una buena comunicación y unas sanas relaciones. Así que escucha, escucha mucho.
  • Pon en cuarentena los desprecios: Es legítimo no estar de acuerdo, es síntoma de libertad y de respeto. Sin embrago cuando alguien “desprecia” tu opinión, dice más de sí mismo que de ti.
  • Si te has equivocado rectifica: No es lo peor que puede pasarte, lo peor es que no compartas lo que sabes. Como suele decirse “ante un problema, una solución” y aquí la solución pasa por rectificar. Trata de hacer las cosas bien pero no perfectas, y si te equivocas cuatro de cada cinco veces te lo debes de mirar.
  • Confía en tu propio criterio: No necesitas ser perfecto ni saberlo todo para dar tu opinión sobre algo, necesitas ser tú y darte permiso para serlo. Pero sigue aprendiendo y mejorando, nadie lo sabe todo pero todos podemos saber cada día un poco más.
  • Las palabras construyen, las palabras destruyen: Elige bien tus palabras. Dar tu opinión y ser tú mismo no justifica hacerlo de cualquier forma, una cosa es ser tú mismo y otra ser maleducado. La amabilidad abre puertas y oidos.
  • No consiste en hablar por hablar y no parar de hablar: Hablar, escribir… es compartir. ¿Quieres compartir?, ¿qué deseas compartir?, ¿ya lo sabes?, entonces ponle palabras y cuerpo. Recuerda, el silencio es otra forma de comunicación, las palabras que no se dicen con la boca las oye el corazón.
  • Escucha y presta atención: La comunicación encuentra todo su sentido cuando compartimos en plural.

 

Mejorar la comunicación implica repensar y reflexionar sobre quien eres, cambiar tu voz interna y mirarte con respeto y cariño. Si mejoras tu comunicación contigo, mejorarás tu comunicación con los demás. Recuerda “sólo podemos dar aquello que tenemos”.

Un saludo y buen camino,

Almudena Lobato.

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